Este año vamos a comenzar una serie de homenajes
de ciclistas que han hecho grande nuestro deporte y así, daros a conocer un ciclismo diferente al que
vivimos hoy en día.
El relojero de Ávila
Nació en Ávila el 22 de octubre de 1934, su afición por la bicicleta comenzó siendo
muy joven. Su primer triciclo lo tuvo a los ocho años con ruedas hinchables. Más tarde, Julio empezó a
alquilar la bicicleta a su amigo Miguelillo para andar por ahi, hasta que su padre le regaló una GAC con
freno de varillas.
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Julio, con su primo Angel Nuñez trabajando en la relojería de éste. |
Por motivos económicos tuvo que ponerse a trabajar como aprendiz de relojero en su ciudad natal en la
relojería de su primo. Éste, luego le llevaba en su moto a correr los fines de semana.
Así estuvo muchos años, trabajando y participando con mayor o menor éxito, pero siempre
destacando en la montaña, ‘la mayoría de los puertos eran de tierra'. Muchos no aguantaron el
paso de los años, pero Julio seguía
con la misma ilusión irreductible hacia el ciclismo.
Entonces era muy difícil llegar a profesional. No había equipos en España,
apenas 2 o 3, sólo eran treinta y pocos profesionales.
Y tampoco había equipos aficionados, así que todos eran independientes y se buscaban
la vida ellos mismos. ‘Lo que ganaba de relojero, lo gastaba en mejorar mi bicicleta
comprando piezas y tubulares de segunda mano en el Rastro'.
A los 19 años, se trasladó con su familia a vivir a Madrid, donde fue seleccionado para representar
a Ávila en la Vuelta a Palencia, prueba en la que quedó en cuarto lugar. No fue hasta 1960, cuando
su nombre comienza a ser conocido en el mundo ciclista al conseguir un tercer puesto en la Subida a Arrate,
carrera en la que se descubrió como un buen escalador.
El equipo Lambreta le fichó para la carrera. Venció en la 1ª etapa a Loroño en una contra
reloj a la subida de Elgueta. Allí le bautizaron como el Relojero de Avila, manteniendo 3 días el
maillot de líder. Pero a pesar del buen resultado, seguía sin equipo. A finales de temporada, viaja
a Barcelona, para ver si le ficha algún equipo para correr la Volta a Cataluña, tiene suerte pues
se crea el Catigene (era de Zaragoza) con corredores sueltos como él, que esperaban una oportunidad. Julio
gana la etapa de Puigcerda, por delante de la estrella belga y líder, Van Looy. Los dueños
de Catigene, al verse en los periódicos, se animaron que hicieron un equipo ciclista al año siguiente. "Yo
estuve mucho tiempo sin equipo hasta que en 1960 me fui por mi cuenta a la Bicicleta Vasca y gané una
cronoescalada y luego una etapa en la Vuelta a Cataluña y cuatro en la Vuelta a Colombia. Aquello me
abrió las
puertas de mi primer equipo, el Catigene".
1961 su andadura como independiente pasa a la historia y con el Catigene, fue líder
en la Vuelta Eibarresa. Fue un equipo muy competitivo, pero los gastos le desbordaron y para el año
siguiente dejaron de mantener el equipo. Así Julio, ficho por el Faema, un equipo ya internacional,
con experiencia en el mundo del ciclismo, pues en él había corrido Bahamontes y donde entre otros
estaba Van Looy.
En 1962 y 1963 se quedó con las ganas de correr el Tour, pues los belgas mandaban mucho
en el equipo, a pesar de sus triunfos en varias etapas de la Dauphine Libere. Lo que le animó a dejar
el equipo y fichar por el Kas de Langarica, sobretodo después de la demostración de su poderío
en el campeonato de España de Montaña en Carbayin (Asturias), donde luchó él solo
contra todo el Kas, ganándoles la carrera. Después de divertirse la víspera, en
las fiestas del pueblo. ‘Como no estaba muy convencido de mis posibilidades ataqué de salida, se pegaron
a mi rueda un par de corredores del Kas y no lo di mayor importancia porque no creía en mis posibilidades'.
1964 estuvo a punto de ganar la Vuelta pero una contra
reloj de 73km se lo impidió.
Y por fin debuta en el Tour con 29 años para cumplir 30 en Octubre. Ganó 2 etapas, fue 2º en
la montaña
(a 3 puntos de Bahamontes) y 7º en la General.
En 1965 ganó 2 etapas y la Montaña del Tour. Finalizando el año fichó por
el Ford, el equipo de Anquetil y de director Geminiani, personas que le enseñaron un ciclismo de planificación
y no de correr a lo loco.
1966 fue su gran año. Hizo un cambio importante en su programación,
que fue dejar la Vuelta a España por el Giro. En Italia fue líder, ganó 2
etapas, fue 2º en la Montaña y 4º de la General (la victoria correspondió a Motta). "El
Giro lo perdí por no hacer caso a Anquetil, que me dijo que tenía que dejarme quitar la maglia rosa.
Yo me notaba tan en forma, incluso en el llano, y me hacía tanta ilusión ir de líder, que
no le hice caso. Era mi primer Giro y no sabía lo que me esperaba". Y
el Tour estuvo a punto de ganarlo, lo lograría su compañero de equipo Aimar (pues Anquetil tuvo
que abandonar en la 19 ª etapa por enfermedad). Todo el mundo vidgilaba a Anquetil (especialmente Poulidor) produciéndose una escapada en la 18ª etapa, con llegada a Torino que le brindó los suficientes minutos de ventaja, para convertirse en el jefe de filas del equipo. A partir de ese día Julio corrió supeditado a Lucien.
1967 Julio estaba mentalizado para ganar el Tour, pero un cambio en la reglamentación
(se volvió a correr por selecciones) le perjudicó al no tener el apoyo necesario, acabando
segundo. ‘
Los que fuimos por España funcionamos cada uno por nuestro lado. De diez que éramos
terminamos tres. Pingeon sacó más de siete minutos en una etapa de llano en una escapada
que provocó un español, Ginés García, y nadie me ayudó para tratar
anularla. Luego hice escapadas de más de cien kilómetros para recuperar dos minutos,
pero quedé segundo. Si llego a correr con mi equipo, el Bic francés, estoy seguro que
ese Tour no se me escapa'.
Al año siguiente (con 34 años), no encontró el golpe de pedal necesario para
aspirar a grandes cosas y se dedicó a ayudar al equipo español, disputando su último
Tour. Y en 1969 se retira del mundo profesional.