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ACTUALIDAD - Reflexiones sobre ciclismo y deporte
El Mazo De Perico 2017

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Cicloturismo: La Pedro Delgado Noticias Seguridad Vial



 


UNAS RAZONES DE SEGURIDAD PELIGROSAS.

Estos días que todos vamos a hablar del Tour de Francia, me ha sorprendido lo poco que se ha debatido sobre los nuevos cambios que se avecinan para el próximo año, pues el pasado 22 de junio de este año, el CCP (Consejo de Ciclismo Profesional), organismo de la UCI para debatir y marcar las nuevas pautas del ciclismo profesional y formado por los distintos protagonistas (UCI, equipos, organizadores de carreras, ciclistas…), han aprobado una serie de medidas que entrarán en vigor en la temporada 2018.

Una de ellas fue convencer al Tour para retrasar su inicio una semana para coincidir lo menos posible con los Mundiales de Futbol. Otro atañe a las llegadas masivas, en los cortes que se producen entre los corredores en la línea de Meta y el hueco mínimo entre un corredor y el siguiente, a la hora de tomar los tiempos de llegada, pasa de ser 1 segundo (el hueco) a 3sgs y así evitar que los hombres de la General tomen riesgos innecesarios en la parte final en este tipo de etapas llanas.

El foco central, al hilo de mejorar la seguridad de la carrera, como de los corredores ha sido la reducción del número máximo de corredores en las carreras. En las grandes vueltas pasa de 9 a 8 y en las vueltas de una semana de 8 a 7, y el pelotón nunca podrán superar los 176 ciclistas.

Todo esto, desde un punto de vista estético son bienvenidas, pero no sé hasta qué punto algunas de las aprobadas puedan perjudicar más al ciclista que ayudarle. La decisión de reducir el número de corredores en las carreras, va a permitir a los equipos adelgazar su infraestructura, no necesitarán tantos corredores, ni tantos auxiliares ni coches… Una noticia que les vendrá bien, pues desde hace unos años se están agrandando todo tanto, que su presupuesto muchas veces está disparatado.

Ésta medida como digo a los equipos no les perjudica, a los organizadores les da buena imagen, como podemos decir lo mismo de la UCI. El gran perjudicado es el ciclista profesional, pues va a tener más difícil mantener su puesto de trabajo y en líneas generales su sueldo cotizará a la baja. Además las razones aducidas para este cambio, la seguridad del ciclista, me temo que tampoco va a cambiar mucho de 198 corredores (como está ahora en las grandes vueltas), a 176. Cuando se rueda a mil por carreteras estrechas, o se llega a los últimos kilómetros de la etapa o pega viento de costado, el peligro es el mismo. La tensión en los momentos claves de la carrera es terrible, más ahora espoleados por sus directores con los pinganillos (la comunicación interna), en una carretera que no admite más de 30-40 ciclistas. Está claro que el peligro estará ahí, pues todo el mundo quiere rodar delante, la agresividad entre ellos es espeluznante, la adrenalina está a flor de piel pues nadie quiere ceder su plaza. Así que el peligro no va a variar para el deportista, a pesar de las medidas tomadas.

El reducir el número de corredores por equipos en las carreras, no me parece mal, pues en el ciclismo actual, las grandes escuadras tienen un potencial muy superior al resto y quitarle un efectivo, ayudará a mermar su capacidad y dejar la carrera más equilibrada, más abierta y por lo tanto más espectacular.  En esta reducción, yo hubiera mantenido el número de ciclistas e incorporado al menos un par de equipos más a la carrera, esos que por méritos propios merecen una oportunidad de estar en las carreras más importantes y ayudarles a que su patrocinador invierta más en el equipo, y hacerles un poco más grandes con una opción más clara de estar en este tipo de competiciones.

Me ha extrañado no haber leído/oído críticas desde el entorno del ciclista sobre éstas decisiones, pues para mí está claro que le va a perjudicar en su futuro, en su salario y su mejora de seguridad en carrera no va a cambiar, pues la alta competición es lo que tiene.

28 junio 2017

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Vivir De ‘La Gracia’ Del Organizador

Las aguas del ciclismo profesional italiano andan un tanto turbulentas estos días, después de la designación de los equipos invitados a participar en el Giro de Italia del Centenario, éste 2017. De los cuatro equipos profesionales continentales que tienen, sólo han invitado a dos (Bardiani-CSF y Wilier-Southeast) y otros dos lo vivirán desde la cuneta (Androni Giocattoli y Nippo-Vini Fantini), si a esto unimos que no tienen un equipo WorldTour, la situación es realmente preocupante para un país con una grandísima tradición ciclista.

Los problemas de patrocinio que atraviesa el ciclismo son preocupantes a nivel global. Este año Tinkof y IAM se fueron del ciclismo, años atrás Euskatel, Saxo Bank, Vacansoleil, RadioShack…, porque por mucho que la UCI venda el ProTour como la excelencia para dar estabilidad a este deporte y siendo este formato estéticamente bueno, la realidad es otra y nos la encontramos llena de grietas que prolonga año a año incertidumbre y agonía para corredores y equipos.

Tampoco creo que la culpa sea del organizador de las carreras, éste está supeditado a las reglas que rigen hoy en día, debe reservar 18 plazas de las 22 para los equipos WorldTour en la línea de salida, le guste o no y rellenar las 4 huecos que quedan. Casi de una manera lógica lo deberían ocupar los equipos de casa, pero ¿por qué? Por qué no pueden buscar algún otro equipo fuera de sus fronteras, porqué ajustarse a criterios de paisanismo y no buscar otros deportivos o intereses económicos, o tratar de dar una proyección más internacional o cualquier otro que le anime a llevarlo a cabo.

El organizador acusa muchas veces a estos equipos de segunda división que tienen un bajo presupuesto, un modelo de gestión bastante deficiente y no tener un proyecto de futuro. Y normalmente no le falta la razón, pero si hablamos con los gestores de esos equipos, responden lógicamente, que no tienen más dinero porque no pueden asegurar al patrocinador su presencia en las carreras más importantes y que tienen que vivir de ‘la gracia’ del organizador, que así no pueden tener más inversión, ni proyecto, porque la incertidumbre año a año les amenaza más con su desaparición que con seguir adelante.

Todo esto no es un problema de Italia, es un problema mundial, en España, podemos presumir de tener un WorldTour, Movistar, pero en cambio solo está el Caja Rural como continental pro, poca cosa para dar salida a nuestros jóvenes talentos que se tienen que buscar la vida fuera de nuestras fronteras. El Tour de Francia, lo tiene claro, siempre ha favorecido el ciclismo de casa sin ningún tipo de reparo y eso ha ayudado a amortiguar en cierta manera la crisis de patrocinio, pero si seguimos mirando en otros países con tradición al ciclismo, la sensación de que existan equipos de 2ª división parece más un milagro que otra cosa, por las pocas opciones que tienen de dar una mejor presencia a su patrocinador en las carreras más importantes del calendario internacional.

A mí el actual modelo de equipos no me gusta, pues deja una élite con buena imagen, pero débil en el largo plazo. En cambio habría que potenciar una base más sólida para dar una mayor estabilidad a todos. El camino a seguir es que hubiese 12-14 de máxima categoría y luego 10-8 equipos profesionales continentales que por méritos ganase una plaza en las principales carreras. Esto ayudaría a mejorar el presupuesto de esa 2ª división, a facilitar su estabilidad y su creación, permitiendo además a dar el salto a un mayor número de corredores y a tener un proyecto de futuro. Por eso desde hace años y ante la desaparición de patrocinios y equipos del WorldTour, es una lástima no haberlo aprovechado para bajar su número, en lugar de esa cabezonería de la UCI en mantener con calzador 18 equipos WorldTour, cuando algunos de ellos no tienen un interés muy especial en estar en esa élite, por costes y obligaciones que van parejas al pertenecer en ese club de elegidos.

22 enero 2017

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